Mi aventura con el estilo de vida minimalista

por | marzo 7, 2017

estilo de vida minimalistaHace alrededor de un año, decidí aventurarme con el estilo de vida minimalista. El concepto me pareció interesante, y en realidad era algo que aparentemente tenía mucho potencial. Y si al final no funcionaba, nada se perdía.

Toda la vida he tenido cierta tendencia minimalista: buscando siempre sacar el mayor provecho a las cosas que tengo, y tratando de elegir bien las cosas en las que ocupo mi tiempo y recursos. Sin embargo hasta que investigué el estilo de vida minimalista no había encontrado un framework formal, con el cual darle un nombre y una metodología más definida al tema. Pues, ya habiéndolo encontrado, decidí ponerlo a prueba a ver qué tal.

Primera etapa: minimizar los objetos

Uno de los primeros pasos para iniciarme en el estilo de vida minimalista, fue deshacerme de todas las cosas superfluas, que estaban ocupando espacio. Todos aquellos objetos que tenía y que simplemente no estaban agregando valor. En esa categoría había ropa que tenía años de no usar, recuerdos que en algún momento había comprado porque “eventualmente” me servirían, y que al final terminaron metidos en una gaveta sin nada. Ese tipo de cosas sin función fue lo que en una primera etapa, comencé a eliminar.

Para este paso, tengo que admitir que fue muy útil el método Konmari. Konmari me dio una guía blanco y negro, para clasificar todas esas posesiones en cosas esenciales y no esenciales. Fue un poco extremo, definitivamente: todo lo que no era esencial, simplemente se fue. Pero funcionó muy bien para comenzar a deshacerme de todos esos objetos estancados que de otra manera, habría nada más movido a otra ubicación.

Calculo que usando Konmari, se fueron por lo menos 3 cajas de objetos que nunca usaba. Y al menos unas 5 o 6 bolsas grandes de ropa, que tampoco había vuelto a usar. Lo que todavía podía serle útil a alguien, fue donado. Y algunas cosas que todavía tenía cierto valor, las puse en venta.

Segunda etapa: minimizar la información

estilo de vida minimalistaMi segundo paso en el minimalismo, fue  un poco más complicado.

En ese paso, busqué deshacerme de toda la información superflua que tenía por diferentes partes. Se fueron muchísimos libros, papeles y registros que tenía metidos en gavetas. Ese tipo de registros que uno dice “es importante conservar por si acaso”, pero para qué… no está totalmente claro.

Así que empecé a deshacerme de todo eso. Busqué dejar solo aquellos registros y papeles que definitivamente eran críticos, y el resto, que no estorben. Algo que me ayudó muchísimo en esta etapa del proceso fue contar con un escáner de documentos. Estos aparatos son scanner especial que están hechos para digitalizar gran cantidad de papeles, de diferentes tamaños, a alta velocidad. En cuestión de unos pocos minutos, se pueden digitalizar cientos de papeles.

Tercera etapa: minimizar las distracciones

El siguiente paso en adopción de un estilo de vida minimalista fue deshacerme las distracciones que en realidad no estaban aportando nada a mi vida. Y tengo que admitir: haberme deshecho de objetos e información antes, facilitó muchísimo este trabajo. Hay una gran cantidad de distracciones que se generan a partir de todas esas cosas innecesarias que deseché en las etapas anteriores. Por ejemplo frecuentemente me pasaba horas acomodando papeles viejos para que fuera más fácil encontrarlos… “por si acaso” los tenía que encontrar. Cuando todos esos papeles desaparecieron (y muchos se volvieron digitales), ya no había necesidad de seguirlos acomodando.

También comencé a ser mucho más selectivo con una distracción inmensa, que consume horas y horas de nuestro tiempo: Facebook. Silencié a todos mis contactos. Sabían que Facebook tiene una opción para silenciar contactos? Ni uno solo quedó aportando contenido a mi línea de tiempo. No más links a videos de gatos, no mas “nunca creerás la reacción de esta persona”, no más “vean la foto de lo que comí al almuerzo”. Y con eso, Facebook perdió su poder distractor: ya no había qué buscar ahí.

estilo de vida minimalistaInicialmente estaba seguro que había sido una mala decisión, y que empezaría a perderme de noticias importantísimas y avisos críticos. No fue así. El mundo siguió igual, pero ahora no estaba pasando horas revisando contenidos que no importaban en lo más mínimo para mi vida. Con el tiempo he ido quitándole el silencio a algunos contactos… pero de forma muy selectiva. Voy uno a uno, evalúo unos días si sus aportes agregan valor a mi experiencia de Facebook, y si no, nuevamente van en silencio.

También adopté una política similar con mi smartphone. Silencio. Mensajes de texto, correos electrónicos, avisos de aplicaciones… silenciados. En la noche, el teléfono se queda apagado. Es una maravilla no tener esa tentación de jugar con el teléfono a medianoche. Ahora soy yo quien decide cuánto tiempo le dedico a mi teléfono celular, en vez de ser mi teléfono celular quien me diga cuándo quiere atención. Colapsó mi mundo? No contesté la llamada de que mi apartamento se estaba incendiando? Me perdí el premio de la llamada mágica de $1 Millon? No. Nada de eso pasó.

Cómo me ha ido con el estilo de vida minimalista?

Tengo que admitir que la experiencia de adoptar un estilo de vida minimalista, aunque me puso nervioso en ciertas etapas, al final resultó muy positiva. Actualmente mi casa se encuentra más limpia, y más libre de objetos innecesarios. Hay menos desorden que limpiar y que lo esté estresando a uno. El tiempo rinde un poco más, porque se fueron las distracciones que tenía antes consumiendo mi tiempo. He aprendido a usar mi tiempo en cosas realmente valiosas.

No se volvió perfecta mi vida, lejos de eso. Pero sí más ordenada y fácil de comprender.

En mis finanzas personales tengo que admitir que el minimalismo también ayudó. Aunque mi historia no es tan radical como la de otras personas: yo no estaba hundido en deudas millonarias de las que me haya salvado el minimalismo. Pero con un estilo de vida minimalista, uno si empieza a analizar muchísimo más los gastos, y decidir si algo verdaderamente es un buen uso del dinero. Eventualmente vine a re-evaluar algunos de mis gastos y algunos de mis objetivos, y tomé la decisión de finalmente invertir en mi propia casa. En mi caso, era mejor idea que seguir alquilando.

Y gracias al minimalismo, pude pagar la casa con los ahorros del supermercado.

No, bromeo. No fue tan fácil. Por supuesto terminé endeudado y tuve que hacer un reacomodo fuerte de mis gastos y finanzas. Pero ahora estoy seguro de que esa deuda está realmente aportando a mi calidad de vida, y a lograr un proyecto importante a largo plazo. Es muy diferente eso, a ver todos los meses una estado de cuenta deudor, que lo hace a uno preguntarse si toda esa deuda vale la pena.

Este es un resumen de mis inicios y mi paso por el minimalismo. Y aquí sigo. Día con día, buscando qué cosas minimizar y cómo concentrarme en lo realmente importante. Y la experiencia ha sido muy positiva. Definitivamente se las recomiendo. Si quieren probar algo que tiene potencial de cambiar sus vidas, que no cuesta nada, y que más bien puede generarles más tiempo y menos gasto, métanse a la aventura del minimalismo.

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Un pensamiento en “Mi aventura con el estilo de vida minimalista

  1. César

    Llevo rato leyendo este sitio y no sabía que era de Costa Rica ¿Existe algún grupo de minimalistas en el país? Me encantaría conocerlos.

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